Un ‘exmarine’ mata a tiros a 12 personas en una fiesta universitaria de Los Ángeles
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08 Noviembre 2018

El nuevo escenario del horror de las armas de fuego en Estados Unidos es un bar de country, a las afueras de Los Ángeles, lleno de universitarios un miércoles por la noche. Aquí, un hombre de 28 años, según los primeros datos policiales, alto y vestido completamente de negro, descargó a sangre fría al menos tres cargadores de una pistola sobre un centenar de personas. No fue una pelea, ni un atraco. Simplemente entró en el bar, lanzó una bomba de humo y empezó a disparar.


El suceso se produjo sobre las 11.20 de la noche hora local (las 8.30 de la mañana del jueves en la España peninsular). El establecimiento, Borderline Bar&Grill, se encuentra en la localidad de Thousand Oaks, un pueblo de los suburbios acomodados del noroeste de Los Ángeles, a unos 60 kilómetros del centro de la ciudad.

La oficina del sheriff del condado de Ventura informó de que había 12 víctimas mortales, entre ellos el primer agente del sheriff que llegó al lugar. El número 13 es el asesino, que murió tras un enfrentamiento a tiros con la policía. El sheriff Geoff Dean aseguró que el asesino se suicidó.

Pasadas las siete de la mañana locales, la policía identificó al asesino como Ian David Long, de 28 años. Era un veterano exmarine que había padecido estrés postraumático. El móvil seguía sin estar claro a esa hora. El policía muerto formaba parte de la primera patrulla que acudió al lugar e "intentó neutralizar la amenaza", en palabras del responsable de la policía del condado de Ventura, Garo Kuredjian.
El agente del sheriff Miguel González dijo a EL PAÍS que además de los fallecidos había 22 heridos, sin precisar cuántos eran debala y cuántos por contusiones al tratar de escapar.

González explicó que Long había tenido tres encuentros con las fuerzas de seguridad anteriormente. Uno, en un accidente de tráfico. Otro, en una pelea en la que él aseguraba ser la víctima. La tercera ocasión fue una llamada de su familia a los servicios de emergencia del condado para denunciar un ataque de furia de Long. Una Unidad de Crisis de los servicios de salud evaluó al sospechoso y concluyó que no hacía falta ningún tipo de inervención en ese momento.

Antes de morir, Long disparó indiscriminadamente unas 30 veces. Varios testigos describieron en las televisiones locales al asesino como un hombre con la cara cubierta según algunas versiones, perfectamente decidido y metódico en la ejecución masiva de inocentes. Utilizó tan solo una pistola Glock 21, calibre 45, según la policía. La había comprado legalmente. La pistola carga 10 balas pero Long la había equipado con cargadores más grandes. Los primeros disparos se oyeron junto a la puerta. Un testigo describió a la cadena ABC local que le vio ensañarse con la joven que atendía a la entrada.

A partir de ese momento, los relatos de los testigos describen el caos. "Le vi entrar (...) y comenzó a disparar", dijo Mitchell Hunter, de 19 años, que describió al tirador como un hombre de piel clara y pelo oscuro. Uno salió al patio de atrás gritando para que se fuera todo el mundo. Al salir, vio al sargento del sheriff Ron Helus poniendo una multa y le dijo lo que estaba pasando. Helus entró en el bar a enfrentarse con el sospechoso y murió a tiros. Llevaba 29 años en el cuerpo y se iba a retirar el próximo mes de marzo. Deja esposa y un hijo.

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